¿Qué es un Backdraft? Señales para identificar el Backdraft y técnicas para prevenirlo

El Backdraft se puede definir como una explosión que se produce cuando se introduce aire dentro de un compartimento en el que hay humo y gases a alta temperatura. Para que esto se produzca, en el momento de la ignición, los gases deben estar dentro de su rango de inflamabilidad y el compartimento debe estar cerrado.

Dentro de las fases por las que pasa un incendio en su evolución, el backdraft se correspondería con la fase en la que el incendio está controlado por la ventilación.

El hecho de conocer adecuadamente el fenómeno del Backdraft es muy importante para los servicios de emergencia, ya que cuando llegan al incendio, normalmente éste está en la fase de “controlado por la ventilación”.

El backdraft se anuncia el mismo, por los gases del incendio que salen por las aberturas del habitáculo, de forma ondulante. A veces, esto se describe como una “nube de coliflor”. Si la ignición de los gases se produce en el interior, el frente de llama se dirige desde dentro de la estructura hacia fuera, a través de los gases del incendio y va acompañado por una onda de presión y un aumento muy fuerte de la temperatura.

Es importante destacar que la temperatura máxima alcanzada en un backdraft es habitualmente mayor que en un Flashover.

A menudo, las primeras unidades de emergencias en llegar a la zona del incendio no reconocen los signos de riesgo de Backdraft; a alguien a cierta distancia de la escena le es más fácil identificar este riesgo. Por ello, son los mandos de bomberos los que deben reconocer estos signos de riesgo de Backdraft durante el reconocimiento del escenario.

De entre los aspectos que nos pueden ayudar a reconocer los síntomas de riesgo de Backdraft, podemos hablar de los siguientes:

  • El humo empujado a través de las grietas del recinto es un signo de un posible backdraft. En este caso, podemos considerar que hay una seria sobrepresión en el compartimento.
  • Se debe identificar si la salida de humos es continua o a pulsaciones.
  • Por otro lado, si el humo sale desde la parte inferior de la puerta, indica que todo el compartimento tiene una sobrepresión.
  • El color del humo puede variar desde el negro hasta el marrón-amarillo. El humo negro indica una importante concentración de gases de la combustión. Mientras que cuanto más marrón sea el humo indica una concentración alta de productos de pirólisis.
  • La ausencia de llama, en las condiciones descritas anteriormente, también se considera como un signo de riesgo de Backdraft. Hay que tener en cuenta, que por debajo del 14% de oxígeno la llama se reduce considerablemente.

Una vez, hemos explicado el fenómeno, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿cómo podemos evitar la formación de un Backdraft?. En el pasado se han probado varias técnicas, y no una solución unificada para evitar la formación de un Backdraft.

La dificultad radica  en elegir la técnica correcta en el momento adecuado:

  1. Una opción comúnmente reconocida es crear una ventilación tan alta como sea posible. Haciendo con esto que los gases calientes se escapen, la sobrepresión decrecerá y la capa de humo se elevará de modo que en la parte inferior se instale una capa de aire fría. Una de las dificultades de esta técnica es realizar un orificio adecuado en el compartimento.
  2. Una técnica alternativa es inyectar agua en forma de niebla con gotas de agua muy pequeñas dentro del compartimento. Esta abertura puede ser, por ejemplo, una ventana que se ha roto. La abertura puede ser lo suficientemente pequeña para proveer suficiente aire fresco para el fuego latente pero ser lo suficientemente grande para tener acceso con una lanza. Si esto sucede, es posible enfriar los gases del incendio con técnicas de pulsaciones de agua (3D), hasta un nivel en el que un backdraft es imposible. Con las técnicas 3D tenemos dos efectos: la inertización de una atmósfera de dentro y el control de la base del fuego ahogándolo con vapor de agua.
  3. Otro método que se puede comentar para intentar evitar un backdraft es un procedimiento modificado de apertura de puertas. Se basa en abrir un poco la puerta de acceso y realizar 3 pulsaciones de agua dentro del compartimento. En esta aplicación de agua, se utilizaría un caudal de 400 a 500 litros por minuto. El ángulo de cono elegido sería en torno a los 30ºC y con un movimiento circular. Después de esta acción se cierra la puerta y de esta forma la puerta está abierta poco tiempo.

Evidentemente una cierta cantidad de aire se mete dentro. Pero con un chorro difuso el aire fluye a menos profundidad dentro de la estructura que con un chorro macizo. Habrá menos turbulencias y las posibilidades de que se produzca un backdraft son menores que cuando se utiliza un chorro compacto.